Capítulo 1:La cena


Al final termine contando cómo es que todo pasó, y como es que las autoridades, me atraparon y me llevaron al calabozo, el cual ahora es mi hogar, a decir verdad, mucho más cómodo que mi propia casa. Qué Ironía, puedo sentir el olor de lo que nos darán en el almuerzo. “Carne con algo parecido al puré”. Estar en una cárcel tiene sus beneficios aunque también tiene sus contras, por ejemplo me gustaría tener mi propia cuchara.

¿Qué cómo pasó todo? ¿Qué porque estoy aquí? ¿Dónde está ella? ¿Qué pasó esa noche?

Bueno, mi tranquilidad y mi serenidad siempre fueron un obstáculo, siempre me vieron como el tipo bonachón y dispuesto a todo con tal de que no le peguen. Mis novias siempre se aprovechaban de mí. Hasta que llegó Sandra. Su actitud bordeaba con la locura, su actitud era prácticamente impredecible, su cuerpo era perfecto, y para ese tiempo era lo único que me importaba.

En nuestro aniversario planeé llevarla a cenar a uno de los restaurantes más exclusivos de Lima. Lo cual ella aceptó (que mujer no aceptaría). Mi serenidad nunca pudo ser más acertada, ya que al momento de recogerla y al momento de llevarla al restaurante fui lo que antes solía llamarse un “caballero”.

Tanta fue la euforia del momento que he olvidado la conversación, la razón por la que hice lo que hice. Y la razón por la que soy respetado en la cárcel. De pronto Sandra, en su actitud desquiciada y con todos sus demonios internos activos, tomó el plato de sopa y me la tiró encima del saco. Dentro de mi serenidad, mi probable enrojecimiento y mi ira cada vez más creciente yo trataba de calmarme y pretender que nada había pasado. Sandra tomó un sorbo de Champagne y me lo escupió en la cara. Mi ira estaba en su punto máximo porque mágicamente cuando el reprimido por tanto tiempo siempre tiende a salir con mucha fuerza.  Me paré, sentí que todos los comensales me miraban, me acerqué a Sandra, mirándola fijamente a los ojos, me agaché de tal forma que mi mirada estuviera a la altura de la suya y le dije:”Sandra, mi amor, date por muerta”. Mi serenidad ante la situación, pero la determinación y la amargura que reflejaban mis palabras y mis ojos, la asustaron.

Despertó mi instinto psicópata, mi bendición, me paré, me fui. Mientras salía escuchaba murmullos sigilosos casi inaudibles. El mozo trataba de calmar a la poseída Sandra y mientras yo salía, un plan invadió mi mente, mi venganza. Me sentí orgulloso y ansioso de realizar el plan, porque en mi infinita serenidad nunca había planeado algo tan simple y perfecto. Sandra tenía los días contados.

_____________________CONTINUARA________________________

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10 comentarios en “Capítulo 1:La cena

  1. Noooo!! ¿por qué tiene que llamarse Sandra? DX – quiero saber que pasará luego, quiero saber el plan. >< te odio manzanita, amo ese nombre(Sandra)- te pondré en mi lista negra XD – mentira =)
    continúalo o te pego. ¬¬
    i love it!

  2. Pingback: Capitulo 2: El Plan « Mr. Manzana Cuadrada

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